Los zancudos en la selva alta o rupa rupa joden
como “la calor”; en especial, cuando uno viene con ciertas expectativas. Es decir,
cuando se está a la espera del cumplimiento del augurio prometido. Algo así
como buscar la concreción de una idea en un pubis depilado, que se acaricia
largamente en medio de un cuarto caldeado por el sopor de la tarde. Como es
evidente, dicha idea es alimentada por el deseo y éste, a su vez, es devorado por
sus dos hijas bastardas: la calor y la belleza. La suma de ambas produce lo que
los latinos denominaban flama amoris,
pero en esta tierra caliente llamamos arrechura.